Para escribir un libro de tristeza... Una pluma de pájaro; un tintero de ausencia; todas las hojas pálidas, caídas sobre mi sombra quieta, mil besos disecados, tirando de las venas; un camino a la luna, blanca virgen, desnuda - y unos pies, desgraciados, que no saben caminar sin estrella.
Tengo un silencio de guitarra muerta; un reloj detenido en la precisa hora de tu falta y un cuerpo que me sobra, cerrada ya la puerta a tu presencia.
Tengo una canción vaga, recorriéndome el alma y unos labios desiertos que no saben decirla. Tengo hormigas de luna tan hondas en la entraña, que es mi noche vigilia, tras tu sombra y mi día, cansancio de caminos sin alba. Tengo lo necesario para llorar, pero no tengo lágrimas.
CUANDO TE VAS, ES CASI COMO UN RITO
Besar la almohada triste donde durmió tu risa; ir echando cortinas y apagando locuras que tus labios dejaron encendidas; hacer prisiones nuevas para el alma, fugazmente evadida. Cuando te vas, se me hace eterno el cielo, sin tus alas; los pájaros, refuerzan el silencio de los relojes, mudos en una hora cualquiera en que aun estabas. Se queda el sol vacío y los ojos me llueven hacia adentro formando un lago de excesiva calma.
Cuando te vas, no hay prisa... Poseo todo el tiempo para nada y apuro el nudo tenso que fue canción feliz en mi garganta. Cuando te vas, soy niño y se van, tras de ti, todas las hadas.
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